Outsourcing ¿impulsa la economía de México?

La contratación de servicios para empresas, que se conoce como outsourcing, así como los servicios financieros y el agropecuario son los sectores que registran las mayores alzas en la economía del país.

De acuerdo con el reporte Situación Regional Sectorial México para el segundo semestre de 2019 de BBVA, el subsector de Apoyo a negocios es el que registró el mayor crecimiento del país, con un aumento de 5.8% al mes de junio.

Esto no es algo nuevo, pues entre 2011 y 2018 la tasa media de crecimiento del sector fue de 3.1%, resultado de un desarrollo de empresas que subcontratan parte de sus procedimientos o servicios aledaños a su actividad principal.

Lo anterior, por que la tercerización es fundamental para erradicar el desempleo y la pobreza, además de incentivar los conocimientos y la motivación de los empleados, hay cientos de empresas en el país que se dedican a la subcontratación y que lo hacen de manera legítima, que impulsan la productividad de las empresas y además fortalecen los ingresos de los trabajadores y sus colaboradores, con valor a los ingresos de los trabajadores (sueldos y prestaciones, seguros de gastos médicos mayores, seguros de vida y algunos otros fondos) para poder apoyar a los trabajadores.

El outsourcing no se tiene que confundir con la actividad facturera. Hay que distinguir entre lo que es la simulación y lo que es un procedimiento de contratación que está contemplado en la Ley Federal del Trabajo, que es la tercerización, sobre todo en un país como México, en el que tenemos 85% de las empresas en la clasificación de micro, pequeñas, medianas empresas, que no pueden tener el abanico completo de todas las actividades que necesitan cubrir y que pueden recurrir a esquemas lícitos de subcontratación o de tercerización de actividades.

El modelo del outsourcing bajo buenas prácticas es fundamental para el desarrollo económico de México y para que las empresas puedan mantener una mejor gestión de sus recursos humanos.

Esta actividad bien regulada y bajo buenas prácticas, beneficia a todas las partes involucradas, en específico a las empresas y a los cerca de 5 millones de trabajadores que están subcontratados en el país.

Así que en el caso de que desaparecieran estos servicios de subcontratación se causaría un grave daño a la inversión mexicana y a la inversión extranjera en México.